domingo, 1 de mayo de 2016

Odio a las personas.
Las necesito.

Vuelvo a escribir como antes. Es inútil convencerme de que mi mente ha evolucionado.
Sigo haciendo de mi vida un drama que no se atreve a ser tragedia.
Siempre esperando que las cosas vengan por si solas. 
Soy débil.

lo escribí una noche que no me apetecía follar

sin ti no soy nada y contigo tampoco
en los labios el dulce sabor a poco.

situaciones ridículas que me dejan la ira entre las clavículas:
la misma sensación
desde que escuchaba los gritos encerrada en mi habitación
ahogada en mi almohada,
siempre en repetición.

esta mierda me nubla la salvación
entre la niebla navego a estribor
los faros me guían hacia la (auto-)destrucción.