domingo, 1 de mayo de 2016

Odio a las personas.
Las necesito.

Vuelvo a escribir como antes. Es inútil convencerme de que mi mente ha evolucionado.
Sigo haciendo de mi vida un drama que no se atreve a ser tragedia.
Siempre esperando que las cosas vengan por si solas. 
Soy débil.

lo escribí una noche que no me apetecía follar

sin ti no soy nada y contigo tampoco
en los labios el dulce sabor a poco.

situaciones ridículas que me dejan la ira entre las clavículas:
la misma sensación
desde que escuchaba los gritos encerrada en mi habitación
ahogada en mi almohada,
siempre en repetición.

esta mierda me nubla la salvación
entre la niebla navego a estribor
los faros me guían hacia la (auto-)destrucción.

lunes, 18 de abril de 2016

Ayer me encontré con un petirrojo en el tren y me avisó de que siempre que le vea, vendrá a avisarme de algo que ni el sabe lo que es.

Hoy aprendí que de energías no se aprende, que el librero de Gran Vía tiene como tradición que si rechazas una oferta en compra de libros, no puedes volver a intentarlo después y que en la cuesta del Moyano hay vendedores muy simpáticos a los que soy incapaz de robar,

Anoche saboreé las señales pero aun no aprendí a fiarme totalmente de ellas.

domingo, 31 de enero de 2016

Susúrrame al oído cosas que ni tú te crees
con tal de escapar de lo que ya sé.
Podría escribir algo de lo que sentirme orgullosa pero no me da la gana.


No me apetece nada, ni siquiera pensar.
No quiero escucharte, no quiero escucharme.
Dios, cállate ya.
Si por no querer no sé ni qué hago tecleando
supongo que al fin y al cabo, no me voy a dejar ahogar.

No encajo ni quiero encajar.
Quiero cerrar los ojos y delirar.